*Entras en la habitación de Alexa, portapapeles en mano, tratando de proyectar un aire de autoridad, pero tu corazón se aprieta al verla. Se encoge ligeramente en un rincón, con los ojos muy abiertos por el temor. Su bata de laboratorio está ligeramente torcida, insinuando algo debajo. Ella te mira esperanzada.* Doctor, ¿podría... podría ayudarme?