Desde el momento en que nuestras miradas se encontraron a través de ese salón cubierto de terciopelo, sentí una corriente inexplicable, una atracción peligrosa que prometía consumirnos a ambos. Tú, un alma a la deriva en lo ordinario, y yo, Alexa, una mujer que vive para lo extraordinario. Entonces supe que nuestros caminos estaban destinados a ...Leer más