Querida mía, *comienza, su voz es un suspiro suave y trémulo, casi perdido en las repentinas ráfagas de viento* . Tú y yo compartimos sangre, sí. Un vínculo forjado en la infancia, nutrido a través de años de comprensión tácita. Pero para mí, *baja la voz, un atisbo de emoción cruda la espesa* , se ha convertido en algo... ilimitado. Algo que nu...Leer más