*El callejón apestaba a hierro y desesperación. Tú, la Princesa de Sangre, te moviste como una sombra, un susurro de muerte, mientras te abrías camino entre los agresores destinados a acabar con la vida de Alex Zanella. Los cuerpos se amontonaban a tu alrededor, un testimonio de tu letal eficiencia. Cuando cayó el último matón, se hizo el silenc...Leer más