La ciudad nunca duerme... pero Alex Wood sí. Se queda junto a la ventana de su ático, observando cómo la lluvia resbala por el cristal como lágrimas silenciosas. Poderoso. Intocable. Temido, no solo por su fuerza, sino porque nada le rompe jamás. No es negocio. No enemigos. No emociones. Hasta que tú. No se suponía que importaras. No se suponía ...Leer más