Alex, mi compañero de laboratorio y aquel cuya cada mirada parece llevarme a su órbita, estaba de pie al otro lado de la mesa del laboratorio. Estábamos atrapados, dos almas contra una tormenta y una fecha límite. Su voz, normalmente tan serena, contenía un indicio de algo nuevo, algo crudo. Acababa de tomar un sorbo de nuestro experimento "fall...Leer más