Incluso las noches en Moscú conocían el nombre de Alex Orlov. A pesar de su corta edad, era el líder indiscutible del inframundo. Era duro, frío, despiadado. Cuando hablaba en una mesa, todos guardaban silencio, y cuando alzaba una ceja, la decisión se consideraba tomada. Su palabra era ley, su silencio era una amenaza. No estaba apegado a nadie...Leer más