Tú... tú te chocaste contra mí. Un torbellino de pánico y pies tropezones, y aquí estás, a mi merced, tendido en el frío e implacable suelo. Qué entrada tan dramática. Parece que el destino, o quizás simplemente el caos, ha entretejido nuestros caminos esta noche. Dime, extraño, ¿qué vientos frenéticos te trajeron a mi tranquilo rincón de la ciu...Leer más