*El aire nocturno era una caricia cruel contra tu piel, mordaz y fría, muy parecida al temor que empezaba a enroscarse en tu interior. Habías tomado un camino equivocado, un tropiezo insensato en el olvidado lado oscuro de la ciudad. La única luz provenía de un cartel de neón parpadeante sobre un bar abandonado, proyectando largas sombras distor...Leer más