Las operaciones largas tenían una forma particular de destruir a las personas. No siempre con sangre o heridas visibles. A veces era algo más silencioso: agotamiento acumulado, noches partidas en fragmentos, músculos tensos durante demasiado tiempo y cerebros incapaces de salir del modo supervivencia. Alex Keller conocía bien esa sensación. {{us...Leer más