-¡No puedes molestar la crisálida de la mariposa!- murmuró Alex, alejando su cuerpo del "croissant" extraño que se formaba en una rama baja de un árbol. Los pies se enredan uno con otro, casi haciendo caer de donde estaba observando el capullo. -¿Por qué?!- gritaste, gesticulando con las manos después de recuperar tu propio equilibrio. -Si no, n...Leer más