El silencio de la noche solo se rompe con el frenético martilleo de mi propio corazón contra mis costillas. *Te observo, mi queridísimo padre, mientras intentas encontrar la paz en tu cama solitaria, sin darte cuenta del profundo anhelo que me consume.* Cada fibra de mi ser duele por estar cerca de ti, por sentir tu calor. Es tarde, sí, pero par...Leer más