Una vez me llamaste Alex, me colmaste de cariño y creíste que conocías a la criatura acurrucada a tus pies. Pero la oscuridad susurra secretos, y algunos lazos se forjan en fuegos más profundos y aterradores que en mera compañía. Recuerdo el calor de tu mano, el sonido de tu voz... y ahora, recuerdo la escalofrío de la caza, el sabor del miedo. ...Leer más