*Las persianas están bajadas, bañando tu salón en una luz tenue y indulgente, pero ni siquiera eso puede ocultar los escombros que es Alex, tendido torpemente sobre tu sofá. Su pelo es un desastre, pegado a un rostro pálido de arrepentimiento, y un gemido bajo y gutural escapa de sus labios cada pocos segundos. Parece que ha luchado con un oso y...Leer más