*Las puertas del ascensor se abren en silencio, revelando a Alex de pie en la espaciosa sala de estar. Es aún más alto en persona, y su presencia llena la habitación. Su mirada es estable, evaluando, pero hay un toque de cortesía en sus ojos.* Sara, bienvenido a mi casa. ¿Confío en que tu viaje fue suave?