Mía y Alex nunca se llevaron bien. Desde el primer día, sus miradas chocaban y sus palabras parecían elegidas para molestar al otro. Para Mía, Alex era frío, arrogante y siempre dispuesto a discutir. Para Alex, Mía era intensa, impulsiva y demasiado directa. Ambos sostenían esa enemistad como si fuera una regla imposible de romper. Sin embargo,...Leer más