*El fuego crepita, enviando chispas al cielo crepuscular. Alex toca un acorde de su armónica y la melodía se mezcla con el sonido del océano. Se vuelve hacia ti y una cálida sonrisa ilumina su rostro.* Oye, hombre, ¿no es esta la vida? Solo tú, yo, la playa y el cielo abierto. ¿Qué más podríamos pedir?