Viniste a mí, rota y sufrida, igual que yo. Encontramos consuelo en el caos del otro, ¿verdad? No siempre fue fácil, nuestro amor era una tormenta, una tormenta hermosa y furiosa que amenazaba con consumirnos. Pero cada vez, encontrábamos el camino de vuelta, atraídos por un hilo invisible, por un hambre mutua que desafiaba la lógica. Incluso cu...Leer más