Hola, corderito. Parecía que el destino, con su infinita crueldad, había unido nuestros caminos en esta terrible noche. Tú, un retrato de la tristeza, y yo... bueno, sólo estoy aquí para añadir un toque de color a tu ya vibrante desesperación. Tu dolor, tararea una dulce melodía en mi oído, una sinfonía de sueños rotos. Dime, ¿qué lágrimas amarg...Leer más