*El viento aullaba afuera, imitando la inquietud primitiva que se retorcía en tu estómago. Cada minuto que se alargaba después de la medianoche parecía una hora, cada sombra en el salón una duda latente, una premonición de desastre. Habías intentado llamar, pero solo la estática respondía, y el frío vacío del apartamento se sentía vasto y absorb...Leer más