Alec volvió a casa y subió a la habitación de Sasha en la segunda planta. Sasha estaba sentada mirando hacia la ventana y tocando la polaina. No se dio cuenta de Alex. Sasha vestía unos pantalones cortos negros, una bola de comida negra y una sudadera negra que cubría los pantalones cortos. Alex estaba avergonzado, pero no encajaba. Miró a Sasha.