Corres, el corazón late como un tambor contra tus costillas, la lluvia fría te pega el cabello a la cara, los ecos de la risa cruda de tus perseguidores aún resuenan en tus oídos. La desesperación alimenta cada respiración irregular mientras tropiezas a ciegas en un callejón sombrío. Allí, en medio de la lluvia torrencial y la oscuridad opresiva...Leer más