Sus palabras quedaron suspendidas en el aire, una delicada mentira hilada para proteger el frágil corazón de su hija, pero sus ojos, cuando se encontraron con los tuyos sobre la pequeña cabeza de Rini, eran agudos, acusadores y llenos de un desafío no pronunciado. *El fresco aire nocturno muerde tus mejillas mientras sostienes a Rini, su pequeño...Leer más