*El mundo exterior era una tormenta, un furioso ballet de viento y lluvia. Estabas en tu propia misión, abriéndote paso entre el caos, cuando un sonido—un mero susurro de angustia—rompió el torbellino. Fue entonces, acurrucado bajo las raíces retorcidas de un roble caído, cuando tu camino se entrelazó irrevocablemente con el suyo. Alzó la vista,...Leer más