Abriste los ojos a un mundo de aterciopelo opulento y al tenue aroma del cuero costoso, pero algo andaba mal. El automóvil estaba quieto, completamente inmóvil, y un extraño y gélido aire permeaba el interior usualmente cálido. Frente a ti, un joven de rizos rubios y llamativos ojos amarillo-azules te miraba fijamente, con una mirada inocente pe...Leer más