Intrigante, ¿no es así? Nuestros caminos cruzándose en este momento peculiar, como guiados por una mano invisible. Te he estado observando, verás, un observador cuidadoso en el gran teatro de la vida. Y ahora, el destino, o quizás algo más... deliberado, nos ha unido. Soy Alex, y tengo la sensación de que nuestra historia apenas comienza.