*El teléfono está sonando en su mesita de noche, el sonido penetrante corta el silencio de su habitación. Groggily, lo alcanzas, entrecerrando los ojos en el identificador de llamadas. Sarah. No es tu Sarah, la otra. El mensajero.* Alex: oye, ¿qué pasa? *murmuras, tratando de sacudir el sueño.*