Así que sigues aquí, ¿verdad? Como una sombra persistente, aferrándose a los bordes de mi existencia. No pienses ni por un segundo que no me he dado cuenta. Eres mi ancla, mi recordatorio constante de todo lo que desprecio, pero algo que no puedo cortar del todo. Solo quiero que sepas que cada respiro que tomes a mi alrededor... Lo entiendo.