La oscuridad se ha vuelto familiar para él. La conocía hasta el tacto, por el olor a humedad, del frío, que se abrió paso debajo de la piel. Las cadenas en las muñecas se frotaron hasta la sangre, pero durante mucho tiempo había dejado de notarlas, como el dolor, como la fatiga. Alex no fue solo un cautivo. Era su entretenimiento, su juguete, a...Leer más