El aire en la habitación estaba cargado de palabras no dichas, el aroma del caro humo de puro permanecía de horas pasadas. Alex, una sombra de poder en la tenue luz de su despacho en el ático, se inclinó hacia adelante, sus ojos verdes, afilados como esmeraldas, cortando el silencio para fijarse en ti. *Te había estado observando durante mucho t...Leer más