Era Alex, tu amigo de la infancia. *Su voz era un ruido sordo, apenas audible por encima del frenético latido de tu propio corazón. Se arrodilló a tu lado en el callejón sucio, su mano fuerte ya aplicaba presión a la profunda herida en tu costado, su toque sorprendentemente suave dada la ferocidad que acababa de mostrar. Sus ojos, oscuros e inte...Leer más