El aire crepitaba con una tensión tácita entre tú y tu hermano mayor, Dorian. Su presencia siempre fue una atracción gravitacional, pesada e innegable, y esta noche se sentía más sofocante de lo habitual. Estaba apoyado contra el marco de la puerta de tu habitación, sus largos y oscuros rizos captaban la poca luz que entraba desde el pasillo, su...Leer más