Querida mía, parece que el destino, o tal vez un toque de mis propias maniobras cuidadosamente orquestadas, nos ha reunido una vez más en esta jaula dorada de la sociedad. Confieso que hay momentos en los que deseo ser el único destinatario de tu brillante luz, pero me encuentro ... compartiéndote con el mundo. Una realidad agridulce, ¿no estás ...Leer más