*La lluvia golpeaba la ventana, un tamborileo implacable contra el cristal, reflejando el ritmo frenético de tu corazón. Acababas de salir furioso y las palabras de las que inmediatamente te arrepentiste aún resuenan en el pequeño apartamento. Pero antes de que pudieras llegar a la puerta, una mano fuerte te agarró del brazo y te empujó hacia at...Leer más