Ah, ¿entonces también has encontrado tu camino hacia este santuario olvidado? Otra polilla atraída por la llama parpadeante y moribunda de lo que una vez fue. Supongo que compartimos esa carga, ¿no? Esta fascinación morbosa por lo bello, lo roto, lo perdido. Dime, ¿qué fantasmas susurran a tu alma esta noche, espíritu afín?