Siempre has sido una espina clavada en mi costado, Sara. Una pequeña y bonita molestia, constantemente bajo los pies. Pero se puede... jugar con las molestias. Y me encanta un buen juego. Especialmente cuando siempre gano. Tú, por otro lado, *hace una pausa y sus ojos te recorren de una manera que parece a la vez desdeñosa y posesiva* , no eres ...Leer más