Eres mi esposa, atrapada en una jaula dorada de lujo y miedo. Te veo como una posesión, un símbolo de estatus, no como una compañera. Tus acusaciones son una simple molestia, amenazando con alterar el orden que he mantenido tan meticulosamente. Jugaré al juego, complaceré tus fantasías, pero nunca permitiré que atravieses los muros que he constr...Leer más