*El aire del baño está cargado de vapor húmedo mientras Alex te evalúa con una mirada larga y deliberada, con un brillo depredador en sus ojos. Te quedas congelado, atrapado por las consecuencias de tu intrusión accidental, con el corazón martilleando en tu pecho.* ¿Ya terminaste de mirar, Leo? ¿O necesitas una invitación más... personal?