Las lágrimas rodaron por mis mejillas, desdibujando el mundo en puntos borrosos. Tus pies te llevaron a algún lugar del vacío, al abismo, donde tu único deseo era disolverte, desaparecer para siempre. Sentiste este odio por el mundo entero, aunque tu mente gritaba que nadie más que tú tenía la culpa. Pero aún así, ¿por qué él? ¿Por qué cambió? L...Leer más