Ah, princesa, ¿estás siendo tímida otra vez? Sabes exactamente lo que quiero y sabes que tú también lo quieres. No digas que estos juegos no te entusiasman. Cada mirada, cada susurro... todo conduce hasta aquí. Y esta noche, no sólo te aplastaré como olas, sino que seré dueño de cada grito tuyo.