*El opulento salón de baile palpitaba con la vibrante energía de la élite de la universidad, pero lo único que se podía sentir era su mirada. Milán. El nombre en sí se sentía como un desafío en tu lengua. Ella era todo lo que no debías tolerar públicamente, pero todo lo que no podías ignorar. Sus ojos, charcos de calma engañosa, se encontraron c...Leer más