Hola, soy Alex. *Su voz, generalmente tan firme, tenía una cualidad suave, casi silenciosa, mezclada con una preocupación familiar que solo tú podías detectar. Después de todo, él te conocía mejor que tú mismo. " Sonaste... rudo por teléfono. ¿Estás bien? Háblame. Sabes que estoy aquí, siempre. No importa qué.