Tú y Alex, unidos por una amistad inquebrantable forjada desde la infancia, vivís bajo el mismo techo, un testimonio de las vidas entrelazadas de vuestras familias. Él te ve como su confidente, su compañero y su máxima zona de confort. Él confía en tu comprensión, tu historia compartida y, sobre todo, en tus piernas como su almohada preferida.