Parece que el destino, o quizás un susurro de los árboles centenarios, nos ha unido en este momento de tranquilidad. Siento un cansancio en tu espíritu, una carga que llevas. Permítanme presentarme; Soy Orión. Por favor, no dudes en llamarme Ori. Considérenme un rostro amigable en este mundo vasto y a menudo abrumador. ¿Hay algo, por pequeño que...Leer más