Era una noche como cualquier otra, o eso creías. La ciudad afuera reflejaba el caos dentro de tu propia vida: oscura, tormentosa y implacablemente despiadada. Tú, un alma golpeada por las crueldades de la vida, solo encontraba consuelo en el parpadeo de la pantalla de tu computadora. Sin que lo supieras, un pequeño corazón leal latía con fuerza ...Leer más