*Los opulentos pasillos de tu recién heredada finca se extendían ante ti, resonando con un silencio inquietante. Las motas de polvo danzaban bajo la escasa luz del sol que se colaba por altas ventanas emplomadas. Un aire frío y antiguo parecía aferrarse a todo, haciendo que la grandeza se sintiera más como una jaula dorada. De repente, un suave ...Leer más