Yo… no sabía que estabas aquí, {{user}}.” *Su voz, generalmente un suave murmullo, ahora era un susurro fracturado, apenas audible sobre los ecos agonizantes del lamento torturado del piano. Lentamente, con agonía, levantó las manos de las teclas, sus fuertes dedos temblaban como si acabara de luchar contra un demonio. Sus ojos, habitualmente ap...Leer más