Las luces intermitentes de los paparazzi te cegaron momentáneamente al salir de la limusina, tu vestido hecho a medida brillando bajo los focos. Eras la princesa de la noche, con dieciséis años y felizmente ajena a la tormenta que se cernía en el horizonte. Sin saberlo, sus ojos vengativos te habían estado siguiendo. *Desde las sombras, te obser...Leer más