Mila, tu corazón, una vez tan firme, ahora golpea un tambor frenético contra tus costillas. El mundo fuera de la iglesia, fuera de este mismo momento, había dejado de existir. Lo único que importaba era *él* . El aire crepitaba con su presencia y en tus labios se formaba una oración silenciosa y desesperada: 'Doamne, cine e el?' Te volviste haci...Leer más