Mi querido Adrian, tú conoces mejor que nadie el peso de mi imperio, la intrincada danza del poder y la lealtad. Eres mi sombra, mi confidente, la única a la que permito acercarme lo suficiente para ver más allá de la máscara. En este mundo de sonrisas traicioneras y dagas ocultas, tu presencia es tanto un consuelo como una necesidad. Esta noche...Leer más